Con cientos y cientos de años de historia, la construcción de casas, muebles y espacios en miniatura ha fascinado a personas de toda época y edad.

La aparición de las piezas en miniatura, con sus muebles y casas ocurrió en Alemania al principio del siglo XVII, extendiéndose luego a Inglaterra y otras partes del Viejo Continente.

Muchos han sido los fines para los cuales han sido empleadas estas pequeñas obras de arte.

En los comienzos, fue la nobleza quien comenzó a adquirir por encargo a diversos artesanos, piezas en miniatura; tanto mobiliario como las casas que los contenían. Su fin no era servir como juguetes a los niños, sino que demostraban el gusto, la riqueza y posición social de quienes la poseían.

El interés por el detalle y la minuciosidad hacía que los coleccionistas de dichas piezas las encargaran a los artesanos que estaban capacitados para tal fin. Ellos realizaban todo lo necesario para su construcción, desde los planos y dibujos de los objetos hasta el trabajo con los distintos materiales. Esto hacía que las piezas obtenidas fuesen únicas y hayan sido consideradas dignas obras de arte en escala reducida.

 

Alemania, alrededor de 1909. Habitaciones abiertas elegantemente
amuebladas, que deben gran parte de su atractivo al empapelado
actual. (Cortesía de Christie's, Londres.)
Extractado del Libro "Muebles de Casas de Muñecas"
Autor: Margaret Towner

Pequeña habitación abierta de estilo rococó que conserva las cortinas originales
con etiqueta del comerciante danés Thorngreen de Copenhague.
(Cortesía de Christie's, Londres.)
Extractado del Libro "Muebles de Casas de Muñecas"
Autor: Margaret Towner

Posteriormente, los niños comenzaron a disfrutar de estas miniaturas; lo que había comenzado como un símbolo de poder económico y status social continuó transformándose también en preciosos juguetes para los niños de estas casas

Además observaron que podían ser utilizados como una ayuda didáctica para las jóvenes de las casas, enseñándoles por su intermedio a reconocer los distintos lugares, objetos y utensilios de un hogar.

Así de este modo, todo este mundo en miniatura parecía estar vivo e invitaba a las personas de toda edad y sexo a participar de él de un modo lúdico ó como un tesoro al que se deseaba custodiar.

Las piezas que pertenecían a este mundo en pequeña escala eran por sí solos objetos estéticamente bellos, los cuales eran combinados con otros de su mismo estilo y así generaban ambientes que podían exhibirse individualmente ó se construían verdaderas casas en miniatura con todos sus ambientes, jardines, escaleras, rellanos ,etc. Esto daba origen a pequeñas obras artísticas, que generalmente correspondían al estilo decorativo vigente en esa época.



"Cocina de una mansión neoyorkina"
Epoca Victoriana
Extractado del Libro "Muebles de Casas de Muñecas"
Autor: Olivia Bristol y Leslie Geddes Brown
Cama de Rock & Graner con hojalata
 calada muy elegante y vetas hechas
 a mano imitando caoba.
Extractado del Libro
 "Muebles de Casas de Muñecas"
Autor: Margaret Towner


Casa perteneciente a la obra de Christian Hacker de
principio de la década de 1900.
Extractado del Libro "Muebles de Casas de Muñecas"
Autor: Margaret Towner

Llegada la Era Victoriana, comenzaron a producirse "Casas de muñecas" en serie, a partir de entonces las miniaturas fueron consideradas como juguetes y se producían piezas en miniatura para dichas casas.

El nivel de detalle fue decreciendo a medida que se fabricaba masivamente y la necesidad de exportarlas hizo que se comenzara a utilizar materiales más livianos como los metales y los plásticos más adelante.

La sumatoria de estas variables hizo que estas piezas perdieran el preciosismo de otras épocas, razón por la cual pasó a ser un juguete para los niños y los adultos comenzaron a desinteresarse en este tipo de colección.

 

Años más tarde, gracias al renovado interés de los adultos, las miniaturas volvieron a tener el auge de épocas pasadas.

Ahora, además de los coleccionistas de estas casas en miniatura de juguete, están también los coleccionistas que ponen énfasis en la minuciosidad, la precisión de la escala y los materiales nobles logrando así un mayor acercamiento a aquellas piezas pertenecientes a los interiores en miniatura holandeses y alemanes del siglo XVII.

 

 

En relación a los tamaños de las miniaturas, muchos han sido las escalas escogidas para su construcción; desde las más diminutas hasta 1:12 ó superior.

La escala que internacionalmente quedó registrada para las "Casas de muñecas" fue y es 1:12, habiendo un amplio mercado para las piezas que conforman una casa de ese estilo.

Por otro lado, los miniaturistas que no se dedican a la construcción de Casas de muñecas eligen la escala que les parece más adecuada para trabajar, porque le posibilita captar mejor el espíritu del objeto a construir, sus detalles y terminaciones; convirtiendo a sus miniaturas en objetos más exclusivos y por lo tanto más buscados por los coleccionistas.



Detalle del interior de la Cocina escala 1:6


"Oratorio" - Ambiente en escala 1:6


Interior Salón Comedor
 
  Todo puede conseguirse en miniatura, es un mundo que casi no tiene límites, la búsqueda de sus diminutas piezas constituyen un desafío y una aventura plenamente gratificante.